Lo barato sale caro.

15 abril 2011

Enero. Calor intenso. Una brisa aterciopelada que se encargaba de distribuir los rayos solares sobre cada una de las superficies donde se posaban. Parecía que no podía suceder algo mejor que superara el fulgor del medio día; sólo era un parecer.

La bella (casi rubia) y su pequeño retoño (igual de casi rubio y mas bello aún) llegaron a playa Margarita para acompañarme en mi primera visita a Carrasco Beach. Luego de un par de horas intercalando charlas y lectura, nos miramos fijamente sabiendo que las dos sentíamos lo mismo, exactamente en el mismo sitio, en el mismo instante. Los claro ojos de La G. destellaron mas luz que en otros tiempos y los míos acrecentaron la fuerza marrón que los envuelve haciendo que ante todo esto, mis manos bajaran hasta la zona que nos trasladó simultáneamente  hasta aquella revolución interna. Nos contuvimos por unos minutos y cuando ya no pudimos simular mas, una de nosotras lo dijo (no recuerdo cual de las dos) _¿Sentís lo mismo?_Si, respondí. Y ahí nomas nos desbarrancamos soltando nuestro deseo contenido a coro: _¡¡¡Qué lo parió qué ganas de comer algo dulce que tengo!!! Y ante la urgencia de nuestros estómagos, emprendimos la búsqueda (yo dentro de mi mochila bichicome y ella en su bolso-cartera fifí) hacia algo que nos tapara el buraco azucarero que parecía tener vida propia, demandando un caramelo, chicle, un mísero sobrecito de edulcorante de marca dudosa que nos engañara un rato el paladar. Aquello fue como un triatlón por hallar tal cosa, tanto así, que hasta el camioncito arenero del retoño pasó por nuestra entera revisión (es sabido que los niños gustan extraviar chupetines, confites chupados y demás exquisiteces dentro de sus juguetes.)    _¡Nada che! ¡Ni rastro! ¿Vos no tendrás alguna galletita perdida ahí en el fondo de tu mugrero al menos? _¡No nada bó,  na-da! Respondí alterada, con mis ojos casi saliendose de su órbita.                                                                                   Estábamos a punto de dejarnos derrotar por el desdén y la ausencia de glucosa, cuando de pronto… ¿Es un espejismo? ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, no ¡Era un hombre! que pasaba vestido de blanco a unos cuarenta metros de distancia quien llevaba en su mano izquierda una enorme bolsa repleta de recipientes descartables vacíos, en su derecha una bandeja sobre la que había aquello que desde la lejanía logramos identificar (tal como lo hace un tigre al oler la sangre tibia de una cría de venado que se alejó de la manada) y denotamos en un tono frenético, babeante y desesperado: ¡Ese tipo vende alfajores! Fue la gloria, una algarabía desmesurada que fomentaba el relajo de nuestras tripas con cada paso que daba el alfajorero hacia nuestro territorio. Por fin se acomodó a escasos 20 centímetros de nosotras, dejando que esos regordetes de harina de maíz, dulce de leche y coco,  nos sedujeran. _ ¡Mmm qué ricos y grandes se ven! Le dije al vendedor. _Lo son. Respondió el, con cierto aire de superioridad, acercándome uno para que pudiera apreciarlo en todo su esplendor. _¡Faaaa! Y diga don ¿a cuánto los tiene? ¿cada uno a cuánto lo vende? Y por no dejarlo responder nos condene acotando: _ No tiene idea cuánto rato hace que estábamos sufriendo con ganas de comer algo así de sabroso, pero no pasaba un alma por acá. ¡Ud. cayó justito hombre!_Claro. ¿Cuántos quiere señora? _ ¿A cuánto dijo que los tiene? Y el tipo soltó,  _ A diez cada uno. _¡Ay pero qué baratos! ¡Qué bueno! Exclamó La G. Frase con la que estuve de acuerdo completamente y acto seguido expresé: _Deme tres por favor… mmm no, ¿a diez cada uno? ya que estamos, estas oportunidades no deben dejarse pasar. ¡Deme cuatro! y así tengo pa´llevar mañana al trabajo.

Nos entregó los tesoros que repartimos en seguida La G. uno. Bru uno, La C. (o sea yo) uno. El sobrante fue a parar al fondo de la mochila. Con mucho agradecimiento y un orgullo voraz por nuestro logro entregamos los cuarenta pesos al señor negociante que rápidamente supo meterlos a su bolsillo, para despedirse con un:_ Buéh, gracias, que los disfruten, eh. Intentamos decir algo así como “de nada” pero estábamos tan atragantados de masa seca y cremosidad, que lo único que se oyó fue un ¡Dedada! El masculino blancuzco se enderezó  para rotar ciento ochenta grados sobre su propio eje y opuesto a la dirección del viento, dio dos pasos hacia su norte (¡puedo jurar que fueron solo dos!) para dejarnos estupefactas al notar que la hazaña, la divina suerte, pero sobre todo nuestra habilidad matemática (porque ambas la tenemos bien desarrollada, o eso creíamos) nos puso un cross de derecha para noquearnos sin tregua, trasluciendo que la relación: precio-calidad-cantidad, que pensamos haber resuelto allí, no fue sino una fiel muestra de que, Siempre se puede estar peor.  El susodicho nos momificó, cuando llenando sus pulmones y caja torácica de purito oxigeno clamó: ¡Alfajóoo de maicé a nueve péee!

Ya lo decía aquella vieja publicidad de televisores… Lo barato sale caro.

Dedicado a La G: Hubiera querido plasmar también la tarde que compartimos en aquella casa de comida rápida (la que tenía el baño mas repugnante que el de La Tortuguita) y evocar a esas dos colegialas preparándonos aquel delicioso par de helados que acompañaban con un apetitoso chocolate toqueteado y trozado delante nuestro, con un cuchillo probablemente usado. Y la yapa de las miles de bacterias que nos donó una de las muchachas con sus uñas llenas de tierra y otras tantas sustancias excretorias. Pero si lo hacía no iba a quedar espacio pa´dejarte claro que “mi odio” se formó acá para que pueda transportarlo libremente sin frontera alguna y sea igual, vaya donde vaya.

Advertisement

2 Responses to “Lo barato sale caro.”

  1. daniela Says:

    jajaja, deuda saldada!! uno de los tantos divertidos momentos vividos juntas, grande “c”

    • Bichicome Says:

      ¿Te conformás con semejante pavadez? Mirá que lo barato sale caro ¡eh! Jujuju.


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.