Como Horacio a La Maga.
20 marzo 2011
Tras ese lapso de la noche durante esos pocos minutos que duró la caminata compartiendo descripciones de los estados físicos y emocionales de ambos. Luego de transitar esas inevitables seis horas atentos con el cerebro a todo motor bajo la premisa de migrar, migrar, migrar; Una comprendió con mayor intensidad que la cercanía de una despedida hace que su pecho arda, raspe. No entiende si fue que no tuvo tiempo suficiente para decírselo ahí o si sobraban horas pero le faltó valor. Le parece que se detuvo en el instante previo a balbucear y así, como todas esas cosas que uno se guarda, dejó estancada la oración “me pone muy contenta que estés intentando algo nuevo”. Ahora que hace memoria Una piensa que igualmente ya lo había expresado cuando le dijo a Uno que sus palabras le daban tanta adrenalina como “cinco patadas en el culo”, aunque el tema rondante en esa ocasión fue enterarse que el estaba comenzando el Divertimento. Entonces Una calló para contemplar su sonrisa.
Hay dualidad en estas líneas, si la hay. Haciendo que Una se sienta un tanto ¡Hija de mil putas! Pues todo aquel que no sea Uno, entenderá esto tanto, como Stalin podría llegar a comprender un comentario de La chilindrina. ¿Pero sabeis qué? Le encanta la sensación de ese hermetismo intencionado y burlón.
Podría decirse que Una no conoce mucho a Uno pero ¿existe la posibilidad de conocer absolutamente? ¿O será que nos alimentan en la niñez con esa falacia, para que ante lo desconocido no nos abrume la frustración? Una no coincide con las palabras del médico diagnosticando que aquellos ácidos son demasiado para que el organismo de Uno los pueda asimilar. Porque para Una es justamente lo corrosivo en la acidez de los escritos de él, lo que los vuelve de una dulzura póstuma. Es por eso que Una hizo y hará lo mismo con cada una de esas segregaciones literarias, no por simple divulgación del enorme talento de Uno, sino por aumentar el disfrute que otorgó a cada uno de los pares de manos a los que hizo llegar la bella Humedad de él. Es una pena que don Julio no esté aquí para Humedecerse como nosotros y donar tres palabras de opinión ¿Qué? Una no quiere oír siquiera una vez a Uno decir: ¡Faaa no quepo por la puerta! Ya que ella respondería a eso algo como: ¡No seas nabo, querés! Una sabe que a él le espera el arco del triunfo.
Horacio nunca pudo olvidar a La Maga, porque la admiraba mucho mas de lo que llegó a demostrárselo. Una tampoco podrá olvidarse de Uno, segundo porque su memoria es demasiado amplia y primero porque aunque ella no es Horacio y el menos aún La Maga; igualmente para Una es mas fácil admirarlo que dejarlo enterarse de otro modo que no sea éste.
Así que tantos dirán que Una no sabe quién es el, o que Uno sabe apenas de ella… Juntos reirán de esos tantos tontos.
P. D: Una añora una copia autografiada del próximo.
22 marzo 2011 at 2:13
me emociono, es muy fuerte y espero q se de cuanta al igual q yo lo que esto significa, beso grande y te quiero un monton
30 marzo 2011 at 1:44
¡Ay Gonzalez, así lo único que vas a seguir acumulando de mi parte es ODIO. Ya no me queda ni una máquina mas donde dejartelo claro (es muy divertido saber que todo el que se tope con alguna máquina en la que estuve, va a pensar que me quiero cagar a trompadas con “Gonzalez”) A bueh, entonces si es muy fuerte me quedo con toda la calma sabiendo que me fuí al carajo. Jujujujuju. Mil gracias por bichicomear mija.