¡Onomástica Antroponímica! se exilió del Uruguay. (Vol. 1)
8 junio 2010
En el rincón de una habitación (justo entre la mesa de luz y la cama).
Ella: Sí, si! ¡Ay así! ¡Más fuerte, mas adentro!
Él: ¿Te gusta eh? ¡Decime que te gusta, decí mi nombre yegua! ¡Dale deci mi nombre y te doy más duro, decílo!
Ella: ¡Ah!, si uf así, dámelo todo… ¡Nestos Odio Papito!
El: Así ¡Decilo de nuevo Arehopajita, que me pongo loco cuando lo gritás!
Ella: ¡Oh, Uh, ay sí, Nestos Odio Papito, Nestos Odio Papito, Nestos Odio Papito!
El: ¡Acabo! ¡Andá a la cucha! ¡Acabo, Acabo, Acabo!
Ella: Ta no importa, dejálo, no me molesta si me lame Acabo; vení no te asustes. Y si un día voy la Pepa Colorada a tomar un café ¿qué onda?
El: Ninguna.
Ella: ¿Estás seguro?
El: Si, no empieces con eso que ya te dije otras veces que cuando pienso en ella, quiero que se muera el Lazo de amor también. ¿A vos te gustaría que yo me ponga a hablar de Walt Disney ?
Ella: No.
El: ¿Por? ¿Acaso no te cansaste de explicarme que ni Artigas, Franklin, Darwin, Napoleón, Kennedy o inclusive Johnny Dolars Aguilera, podían competir con él?
Ella: Si, es cierto, pero eso no tiene nada que ver con que vos, aunque te hagas el tonto, babees por Isabel Sarli Silva.
El: Y tenías que salir con el temita de Isabel ¿no? Cómo te sigue jodiendo que ella se haya hecho famosa vendiendo torta fritas y vos no, qué lo parió.
Ella: Si se hizo famosa, me entero recién ahora por vos, porque a mí no me vá el cholulaje , es obvio que mis tortas fritas son cien veces mejores, y es la perra esa la que se lleva los elogios.
El: Ahora que decís eso ¿No entregaban hoy los premios “Nicanor Clandestino Costa”, por canal 1?
Ella: Ay si, dale prendé la tele que quiero ver si el papurri de Aladino Pereira, se lleva el premio al más sofisticado.
Mas tarde en otro rincón del país…
Madre: Ven a comer hijo mío, que se enfría el puchero y luego refunfuñas porque no te agrada que se te adhieran los hilos de puerro en el paladar.
Hijo: Madre hay algo que me vengo guardando hace un tiempo que me tiene por demás acongojado, y tiene que ver con la escuela.
Madre: ¡Oh hijo! Por favor no dudes más y cuéntame.
Hijo: Bueno no sé, quizás es sólo idea mía, pero siento que mi maestra Ciérrense las velaciones, no me quiere como a los otros niños de la clase. O al menos no me tiene la misma simpatía.
Madre: ¿Y por qué es que piensas eso querido mío? ¿Acaso te ha bajado las calificaciones sin razón, o ha respondido a alguna de tus preguntas con rudeza o alguna emoción parecida?
Hijo: No rudeza no es. Lo que sucede es que todos los días casi a la misma hora al comenzar la clase y al momento de terminar, cuando toma la planilla para pasar lista, comienzo a notar que su mirada se va fijando en mí a medida que avanza la presentación de cada uno de mis compañeros y se va acercando mi turno. Al llegar mi momento su voz cambia, apoya su codo sobre el escritorio, toma su cabeza con la mano derecha dándose pequeños golpes en la frente, al mismo tiempo en que se sienta cruzando sus piernas e inspira profundamente para recién luego de todo eso nombrarme diciendo con tono molesto: Juan Antonio Nicasio Francisco Manuel Antonio Bernardo Mario Héctor César Higinio Molotov Gorki Iglesias Largo Abayubá Yamandú Zapicán Cajals Engels Seoane. (Un par de segundos antes de que el niño comience a desplegar su nombre, la madre toma el control remoto y sube al máximo, el volumen del televisor.)
Aún más tarde en un rincón más rincón…
Esposa: ¡Teléfono atendé! ¿Quién es?
Esposo: Es Democrático Palmera para decirme que se casa mañana con Árbol Santos. ¡Qué asco!
Ella: ¿Por qué un asco?
Esposo: ¿Y por qué va a ser Circuncisión?… maricones ¿te suena?
Esposa: Sos un prejuicioso de mierda, ojo con meterte con mi hermano ¿entendiste?
Esposo: Pero calláte mija ¿qué sabrás vos de la vida?
Esposa: Probablemente no mucho, pero doña Pascualina Maza de Papa, tu queridita mamá, es mas puta que las gallinas y yo nunca dije nada del hecho de que tu padre, en realidad es tu tío, ¿ta?
Esposo: ¿Lo qué? Pobre de bó que yo te vuelva a escuchar repetir algo así de mi devota madre.
Esposa: ¿Devota? Jajaja. Eso si que es gracioso; no me puedo sacar la imagen de la vieja montada en Felino Valiente, dándole matraca a lo loco y después llegando a tu casa con cara de carnero degollado, contándole al pobre don Papa, que venía del velorio de Perfecto Gil.
Esposo: Mirá Circun, si lo que pretendés es hacerme enojar diciendo esas barbaridades de mi madre, no lo vas a lograr.
Esposa: Y bueno, vos empezaste agrediendo a mi hermano ¡tomá!
Esposo: No dije nada nuevo, a Democrático le gusta que se lo claven desde que éramos botijas, si no me creés, preguntale a Pistola.
Esposa: ¿Y ese quién es?
Esposo: Danielito Pistola Picinni el hijo de Termo Picinni y Selamira Godoy, los almaceneros.
Esposa: Ah si, cómo olvidar lo careros que eran ese par de viejos… ¿Pero qué tiene que ver ese Daniel en todo esto?
Esposo: ¿Qué tuvo? querrás decir.
Esposa: No importa si antes o ahora; ese tipo no toca pito en esta historia.
Esposo: Te equivocás, si que toca; por cincuenta pesos los besa, y por cien mete el propio en colas hambrientas como la del Palmera.
Esposa: ¡Vos lo que tenés es maldad, esto tenés!
Esposo: Prefiero ser malo, pero bien machito. Bueno ya, dejá de hacer escándalo y metete a la camita conmigo un ratito, antes de que se despierten Flash y Filete, tengas que ir a darles teta y nos perdamos la oportunidad de hacer una linda cucharita en esta noche tan fría.
Esposa: Bueno Tel, esta bien ya me acuesto, pero antes dejame los doscientos pesos para cocinar mañana.
Esposo: Te dejo ciento cincuenta, más no, los otros los cincuenta… los necesito.
Y esto no termina aquí (aunque debido al tamaño de nuestro territorio, se me hayan terminado los rincones por ahora).
9 julio 2010 at 22:22
Juguemos en el bosque a leer a Maslíah mientras el lobo no está.
13 julio 2010 at 0:15
Hola Darío, te respondo ya que sos el primer comentario de “desconocido” que entra al blog. No termino de decifrar la intención de tu comentario, pero nombraste a Maslíah y hablás de jugar. Ante una mezcla como ésta, imposible no responderle a mi primer comentarista. Agradecimientos bichicomes, y volvé cada vez que quieras (o que no).